Los gatos de pelo largo se alimentan de carne cruda, así que tienen muy buenas defensas contra la infección.
Los gatos de pelo corto son mucho más vulnerables a la enfermedad y deben ser vacunados.
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La vacuna es una inyección preventiva que se hace al animal cuando todavía es pequeño.
El veterinario le pone una pequeña aguja en el muslo del animal y le inyecta una solución con anticuerpos. Estos anticuerpos protegen al gato durante varios meses frente a la infección por virus “cat flu”.
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Es importante saber que los gatos no siempre llevan la vacuna actualizada. Por ejemplo, si su mascota vive fuera de casa o está expuesta a otros animales, puede haber perdido el reflejo protector de inmunidad pasiva (inmunidad adquirida). y necesitar un nuevo tratamiento antigripal para recuperarla.
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Además, hay que recordar que las vacunas no evitan completamente la enfermedad: el cat flu no tiene curación y produce problemas respiratorios graves en los felinos adultos, lo cual puede suponer dolores intensos e incapacidades permanentes para ellos.
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