Los gatos jóvenes juegan con la bola de pelo. No es una cuestión de jugar con el pelo, porque no lo hacen siempre y en todos los gatos. Se trata más bien de un intercambio: el gato-.comerciante ofrece su prenda a cambio del pelo que le dan los otros. El objetivo del juego es mantener el equilibrio entre las dos partes para que ningún gato se quede sin pelo y puedan continuar jugando todos durante mucho tiempo. Las partes involucradas son felices con el resultado y ambas parecen disfrutarlo.
Cómo sabemos que es un juego.
Los investigadores observaron a varios grupos de gatos (por ejemplo, 6 o 7). durante horas en distintos momentos del día, registrando sus acciones para ver si había alguna diferencia entre las actividades diurnas y nocturnas. Descubrieron que los gatos eran más activos durante la noche; estuvieron menos tiempo sentados y pasaron más tiempo jugando con la pelota de pelo, incluso después de comerse su ración habitual. Es decir, jugaban hasta caer rendidos sobre la hierba o dormirse debido al cansancio acumulado. Los investigadores dedujeron que era un juego porque los animales participaron en él voluntaria e imparcialmente, comunicándose entre ellos mediante ruiditos agudos (llamados chirridos)., movimientos corporales interpretables como risitas e incluso corriendose encima del compañero para molestarle (¡y divertirse!.). Además, estaban relajados y disfrutaban realmente con el juego: no mostraron signos de estrés ni nerviosismo ni tenían expresiones faciales tensas o serias; tampoco se peleaban ni luchaban entre ellos. En resumen: eran felices jugando con su pelota de pelo!.
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